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Se esboza una nueva Ucrania

Pareciera ser un tema recurrente a escala mundial durante este ya entrado Siglo XXI, cuando los grupos de insurgentes son apoyados por Occidente para derrocar a gobiernos legítimos, los Estados y grandes medios de comunicación los califican como protestas pacíficas; mientras que cuando los grupos insurgentes son apoyados desde Rusia son calificados como separatistas.

Históricamente, Ucrania ha sido el granero de la Federación Rusa y en términos militares un muro contra una eventual invasión proveniente de Occidente, como sucedió durante las Guerras Napoleónicas, guerras mundiales, entre otras, además de otorgarle proyección marítima a través de su flota del Mar Negro.

Si lo vemos desde el punto de vista occidental, Ucrania tiene la importancia estratégica de ser el canal por donde se transporta el gas natural proveniente de Rusia a través de los gaseoductos que atraviesan su subsuelo. No obstante, durante 2014, revoluciones de distinto signo han reclamado y continúan reclamando su espacio territorial en lo que hasta hoy es Ucrania.

En un primer momento, Víctor Yanukovich fue derrocado a través de manifestaciones violentas donde se observó un componente militar durante la ejecución de las revueltas. Acontecimientos que fortuitamente se dieron luego de la Cumbre de Vilna, capital de Lituania, en noviembre de 2013 y que tuvo por objetivo acercar lazos entre la Unión Europea y Europa del Este. Durante dicho encuentro se tenía previsto que Kiev firmara un acuerdo de asociación política e integración económica con la UE. Yanukovich no firmó y se mostró dispuesto a que Ucrania entrara en la órbita rusa.

Posterior a la Cumbre de Vilna, ya entrado el 2014, iniciaron las primeras manifestaciones que pedían el derrocamiento de Yanukovich. Grupos organizados, en pocos días, lograron tomar algunos de los principales edificios públicos de Kiev que tenían las características de haber sido instruidos en el uso de la fuerza. Difícilmente, estudiantes y civiles que nunca han recibido instrucción militar podrían haber ejecutado esos planes con tanta audacia como se quiso vender por los medios de comunicación occidentales. Posterior al derrocamiento de Yanukovich y la anexión de Crimea, Sebastopol inicia una nueva página en la manipulación de grupos insurgentes, esta vez apoyados por el Kremlin.

Las nuevas manifestaciones se encuentran sacudiendo los cimientos de la actual Ucrania. Protestantes ubicados en las ciudades de Járkov, Donetsk y Lugansk piden un nuevo referéndum para ser parte de la Federación Rusa en lo que se considera un nuevo desafío para las autoridades que han amenazado con utilizar la fuerza para desalojarlos.

Ucrania se perfila para ser un territorio marcado por el auge del separatismo apoyado desde Rusia en lo que podría catalogarse como una nueva escalada de las tensiones entre Eurasia y Occidente. El país de Europa del Este es una región donde convergen las áreas de influencia de ambos ejes mundiales que se mantienen en disputa en lo que podría llamarse la “neo Guerra Fría”.

 

* Esta columna fue publicada por primera vez el 18/04/2014 en MedioLleno.SV

Crimea es solo una pieza

Por Mauricio González

Si buscamos comprender la serie de conflictos bélicos que ocurren en la actualidad debemos plantearnos el escenario mundial como un tablero de ajedrez. La pieza más fuerte o mejor posicionada llevará inexorablemente la ventaja; quien ejecute jaque mate controlará todos los recursos naturales a escala planetaria.

La partida viene jugándose desde hace cientos de años. Sin embargo, fue hace un siglo que empezó –estallido de la I Guerra Mundial en 1914- el juego a escala planetaria. Las potencias económicas se dieron cuenta de que para controlar los medios de producción era necesario controlar los recursos naturales, entre ellos los metales preciosos y no preciosos, tierras raras, agua, petróleo y una serie de materias primas que obtenidas a bajo o ningún costo desde el tercer mundo podrían alimentar su poderosa industria y a la vez regresarle el exceso de producción al mundo subdesarrollado a través de productos de consumo masivo.

Medio Oriente

Durante el presente Siglo XXI, Estados Unidos junto a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) han hecho los primeros movimientos: control de Afganistán, Iraq y Libia. Partición de Sudán en dos repúblicas, apoyo al derrocamiento de gobiernos legítimos a través del apoyo de mercenarios como está sucediendo en  Siria y sucedió en Libia.

Todos estos movimientos no tienen más que un solo objetivo: aislar a Irán, país persa con uno de los mayores yacimientos de crudo en el planeta y que controla la yugular del petróleo en Medio Oriente, llamado así al Estrecho de Ormuz. Teherán se encuentra rodeado por países que cuentan con bases militares de Estados Unidos y la OTAN, Afganistán, Iraq, Turquía, Arabia Saudita, Yemen, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Israel que bien podría representar a la Reina.

Si Irán es atacado –por eso la importancia de que el conflicto no se extienda desde la frontera siria- representaría la entrada de Rusia de forma directa en la guerra. Recordemos que Rusia y China le han suministrado importante material bélico a Siria, jugando la partida de forma indirecta.

Europa oriental

El despliegue del escudo antimisiles en Polonia por parte de Estados Unidos, después de intensas negociaciones, no hizo más que invocar los fantasmas de la Guerra Fría. La respuesta de Rusia no fue otra que colocar misiles Iskander en su frontera con Polonia. La OTAN también ha instalado misiles en Rumania que apuntan hacia Moscú. La apuesta de la OTAN no es otra que, como en el caso Irán, aislar a Rusia para restarle zonas de influencia. En este contexto, la crisis y posterior golpe de estado en Ucrania debe entenderse como la pérdida de influencia rusa, que antes de los eventos contaba con gran poder de acción, prueba de ello en 2013 el gobierno ucraniano rechazó de forma legítima su incorporación al Euro, acción que hubiera significado la pérdida de influencia occidental y un muro divisorio entre Europa y Rusia. Una eventual confrontación militar con Rusia, que a su vez arrastre a China, puede concebirse como un plan a largo plazo, con movimientos pequeños pero certeros. Si Rusia no hubiera anexionado Crimea significaría no solo su pérdida de influencia en la zona y un muro que los separe con Europa, sino, dejar anclada su Flota Marítima del Mar Negro.

* Esta columna fue publicada por primera vez el 04/04/2014 en MedioLleno.SV

Israel continúa su expansionismo

Por Mauricio González

El pueblo judío está constituido por una de las culturas más antiguas del mundo, respetable por su riqueza histórica y por los aportes que ha realizado a la humanidad en el campo científico, filosófico, religioso, entre otros. Sin embargo pareciese que existe un poder escondido que lleva las riendas de la política israelí hacia la ultra derecha, a posiciones ortodoxas basadas en preceptos sionistas que mezclan el Antiguo Testamento con la realidad cambiante y dinámica del Siglo XXI.

El Primer Ministro israelí Benjamín Netanyahu anunció a mediados del pasado enero la construcción de cerca de 500 nuevas casas en Jerusalén Oriental, atentando así con una posible solución pacífica al conflicto que mantiene el Estado de Israel con la Autoridad Nacional Palestina.

Para realizar dichos asentamientos los israelíes deben demoler la antigua infraestructura palestina que data de cientos de años, sino miles, donde viven familias palestinas que se niegan a ser desalojadas de sus lugares de origen, tierras donde han vivido por generaciones. Los asentamientos no solo violan tratados internacionales como el de Oslo (fueron una serie de acuerdos firmados entre el Gobierno de Israel y la Organización para la Liberación de Palestina con el objetivo de ofrecer ofrecer una solución permanente en el conflicto palestino-israelí.), sino que ejecutan un elaborado plan para borrar las huellas milenarias de la cultura, quemando los arbustos de olivo que pueden llegar a tener hasta mil años de antigüedad, arquitectura y perspectiva urbanista.

La palabra asentamientos define de forma efímera el término, en realidad son complejas urbanizaciones con todos los servicios básicos, construidas de concreto y acero en terrenos que difícilmente van a ser devueltos una vez ocupados por los colonos judíos, trancando así las verdaderas posibilidades de dos Estados independientes, con plena autonomía y viviendo en paz.

Para comprender el conflicto entre Palestina e Israel y realizar un análisis efectivo se debe despojar del oscuro crisol religioso que solo opaca el análisis, justificando acciones militares a través de documentos anacrónicos –Antiguo Testamento- que no toman en cuenta variables como la razón postmoderna, derechos humanos, globalización, ética, entre otros.

Llegar a un verdadero entendimiento que conduzca hacia la paz verdadera entre palestinos e israelíes deberá pasar inequívocamente por la supresión paradigmática de los preceptos religiosos que promulga el ala ultraconservadora israelí. Poder que no tiene cara, y se manifiesta a través de los poderosos lobbies que se encuentran enquistados en las principales industrias productivas y culturales del planeta. Allí se debe volcar toda la atención, al complejo militar – industrial, a los medios masivos de comunicación, a la industria energética, a las instituciones financieras que difícilmente son reguladas por los Estados,  a la industria de los alimentos, entre muchas otras.

Para muestra un botón. En 1993 cuando Bill Clinton, Isaac Rabin y Yasser Arafat,  firmaron los  Acuerdos de Oslo, la ultraderecha israelí no aceptó los términos porque estos representaban el inicio de una legítima paz entre israelíes y palestinos, también representaba el fin de la visión ortodoxa y expansionista del moderno Estado de Israel.  El 4 de noviembre 1995 fue asesinado en un multitudinario mitin que abogaba por la paz entre Israel y Palestina, el asesino, el ultra ortodoxo sionista: Yigal Amir.

* Esta columna fue publicada por primera vez el 19/01/2014 en MedioLleno.SV

Guerra y economía están hilvanadas

Por Mauricio González

Históricamente la causa de la I Guerra Mundial se vendió de una forma simplista, como el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria. No obstante, las verdaderas causas surgieron por las disputas económicas entre el entonces imperio alemán junto al austro-húngaro, contra elimperio británico y, por consiguiente, sus aliados occidentales.

Recordemos que a finales del siglo XIX y principios del XX la industrialización europea había alcanzado nuevos desarrollos tecnológicos jamás vistos en la historia de la humanidad.

En dicho contexto, el imperio alemán, de la mano del Kaiser Guillermo II y de su segundo reich, se consagró como potencia industrial y ello sirvió para impulsar la economía alemana, la cual pudo llegar, establecerse y controlar mercados que antes estaban en manos del imperio británico, entre otros sucesos que bien pueden investigarse, entre ellos leyendo al historiador Eric Hobsbawm, que recomiendo.

Desde un punto de vista estrictamente histórico, Estados Unidos y sus aliados necesitan alimentar su industria con petróleo barato para así reactivar su alicaída economía. Objetivo que solo lo lograrán obteniendo el control estratégico del petróleo de Oriente Medio.

Otro aspecto fundamental para comprender las guerras impulsadas por occidente desde el 11-S es la reactivación económica a través de la producción en masa de armamento y todo lo que implica una cadena de suministro para el ejército en tierra, mar y aire.

El Estado subcontrata a las empresas armamentistas, empresas productoras de alimentos, suministros, accesorios, botas, uniformes, etcétera, para que estas contraten nuevos trabajadores, ganen dinero, lo gasten en otras empresas y así continúe el ciclo del dinero.

Esto da como resultado una floreciente economía a costa de la guerra y de todo lo que esta implica.

Las guerras no suceden de la noche a la mañana, no se debe tratar de entenderlas a través de argumentos simples como la lucha del bien contra el mal, el que viola los derechos humanos y el que los respeta.

Dentro de las guerras van implícitos una serie de elementos que las complejiza.

China ahora es la floreciente potencia económica mundial y junto con Rusia mantienen afianzada una buena posición en Oriente Medio. Empresas estatales chinas y rusas controlan pozos de petróleo en la zona, de allí procede la negativa, en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU, de desautorizar a la OTAN para que bombardee Siria.

Ambas potencias han echado mano de todo su poder para impedir el bombardeo a Siria, puesto que ese país es la antesala de Irán y del control total del petróleo de Oriente Medio.

Una posterior invasión al país persa (Irán) supondría el control del estrecho de Ormuz, yugular del petróleo que tanto necesita Occidente para reactivar su economía con recursos baratos. Acciones que afectarían la economía rusa y china.

No hay que ser adivino para prever en el futuro una serie de roces diplomáticos que podrían desembocar en las armas, el pasado 27 de noviembre se tuvo una escalada de tensiones entre China y Estados Unidos, cuando dos bombarderos estadounidenses B-52 volaron sobre las islas Senkaku, que China ha reclamado en su mar Oriental.

En términos locales esta situación nos traería un grave incremento en los precios del petróleo y por consiguiente en la energía eléctrica, alimentos, transporte, entre otros.

* Esta columna fue publicada por primera vez el 19/01/2014 en La Prensa Gráfica y republicada en MedioLleno.SV

Hablemos mandarín

Por Mauricio González

La política exterior ya no se concibe como hace 30 años, el gran epicentro del poder político está siendo desplazado, no por el creciente, sino por el ya establecido Imperio Chino.

El pasado 14 de diciembre la sonda espacial Chang E III llevó a la Luna el vehículo de exploración teledirigido YuTu (Conejo de Jade), de acuerdo con información de la agencia estatal china Xinhua. Acción que no hace más que corroborar el desarrollo tecnológico que mantiene el gigante asiático y sus ansias por ocupar dentro de los próximos 50 años el poderío geopolítico en el planeta.

No obstante su proyección no se limita a la tecnología espacial, en el campo militar ha dado grandes avances que lo sitúan como uno de los países con más desarrollo armamentístico. El pasado 13 de diciembre, según información del portal ruso de noticias Ria Novosti,  un buque de guerra chino intentó detener un crucero misilístico estadounidense, provocando así tensión que pudo estallar en un enfrentamiento entre ambas embarcaciones. Esta acción se desarrolló cuando el crucero estadounidense se encontraba en el Mar de China Meridional en las cercanías del portaaviones chino Liaoning, fue entonces cuando el buque de guerra, también chino, salió al paso para impedir continuara su trayecto. Al final ambas embarcaciones tuvieron que realizar maniobras para no colisionar. Este no es más que un breve ejemplo para mostrar cómo se recalienta la zona del Mar Meridional de China y que no solo involucra a Estados Unidos, sino a Japón, las dos coreas, Filipinas y Australia.

Esta serie de roces también tuvo una escalada durante el pasado 27 de noviembre, cuando dos bombarderos estadounidenses B-52 volaron sobre las islas Senkaku en el Mar Oriental de China sin informarle a Beijing, además la principal aerolínea de Japón, Tokio Airlines, ha estado sobrevolando la zona que una semana antes Beijing había declarado “espacio aéreo de defensa del mar de China” y había advertido que tendría la potestad de derribar naves que ingresaran a su espacio aéreo.

La Islas Senkaku son el punto de inflexión entre China y Japón, estas islas están deshabitadas por humanos, sin embargo son un punto estratégico para proyectar el poderío militar, es decir, pueden servir como bases, con radares, puertos, aeropuertos sin necesidad de mantenerlos en territorio nacional chino o japonés, evitando así daños bélicos en un hipotético conflicto. Servirían de punta de lanza de cualquier guerra. Además esta serie de roces pasan por una lectura mucho más profunda que se relaciona con la medición de fuerzas y de conocer quién es la potencia en la zona.

El eje, Estados Unidos, Corea del Sur y Japón, quienes realizan de forma periódica maniobras militares conjuntas, se ha visto seriamente amenazadas por el poderío militar chino que ya reclama presencia absoluta en la zona de las Islas Senkaku. Sumado a esto, su principal aliado militar, Rusia, le reclama a Japón soberanía sobre las Islas Kuriles, zona de gran riqueza en hidrocarburos.

A través de la historia humana varios imperios han florecido, se han establecido y han decaído, los humanos apreciamos la realidad con una óptica histórica muy estrecha, porque los períodos de tiempo en que los imperios siguen esos tres pasos pueden abarcar varias generaciones. Lo cierto es que para bien o para mal China ahora reclama ser la nueva potencia hegemónica mundial.

* Esta columna fue publicada por primera vez el 26/12/2013 en MedioLleno.SV

Israel, más que un mito

Por Shmulik Bass, Embajador de Israel en El Salvador

El 15 de septiembre del presente año este periódico publicó en su sección “Opinión” el artículo “El mito de Israel” de la autoría del señor Mauricio González.

En esa oportunidad envié un mail al señor González expresándole mis respetos y señalando algunos puntos del artículo sobre los cuales considero hay desconocimiento. Lamentablemente no recibí ninguna respuesta, por lo que en esta oportunidad deseo compartir con ustedes, estimados lectores, algunos de los puntos mencionados.

Es importante separar el aspecto político del religioso para entender al actual Estado de Israel. Desde tiempos antiguos Israel ha tenido que enfrentarse con diferentes pueblos y naciones por diferentes circunstancias. En la actualidad, en vez de “impulsar guerras”, como se menciona en el artículo, existe el derecho a defenderse, pues para Israel lo más importante es la seguridad de sus ciudadanos.

En el artículo se menciona que “el Estado fue impuesto después de la Segunda Guerra Mundial” y que desde entonces “Israel ha practicado una política expansionista en la zona”. El reconocimiento oficial del Estado de Israel no es producto de una decisión arbitraria, desde el año de 1922, Britania recibió de la Liga de Naciones el área administrativa del Imperio Otomano con el compromiso de crear una patria judía.

El Mandato Británico decidió en 1923 dividir el territorio y otorgó el 75 % a la familia Hashemita constituyéndose así Jordania. Luego en 1947 fue la ONU la que decidió dividir el resto del territorio en dos países, uno judío y otro árabe, con la resolución 181, que no fue aceptada por los árabes a pesar de obtener una mayor parte del territorio.

Desde entonces existe un conflicto por ciertos territorios cuya situación se encuentra en debate.

Habría que analizar detenidamente los hechos acontecidos durante los pasados conflictos con los países vecinos para entender la situación real.

En el referido artículo se menciona que Israel no ha ratificado el tratado de No Proliferación Nuclear, al igual que Corea del Norte, comparación no válida ya que Corea del Norte es una dictadura donde asesinan a sus ciudadanos. A diferencia de Israel que es una democracia con altos estándares y alta expectativa de vida.

¿Por qué no se ha ratificado el tratado? Porque Israel se encuentra amenazado por países que desean destruirlo, incluso con armas químicas, como el caso de Irán que sí ha ratificado el tratado, habiendo una contradicción al respecto.

En el artículo se acusa a Israel de haber cometido “crimen contra la humanidad” hacia niños palestinos y de construir un muro en la franja de Gaza, no se menciona el doble crimen internacional que los terroristas palestinos cometen al atacar centros civiles en Israel y utilizar niños palestinos como escudos humanos.

El muro “de la vergüenza” que se menciona en el artículo fue construido ante las constantes explosiones de terroristas y coches bomba en las ciudades israelíes y no para privar a los palestinos de su oxígeno o de sus costas.

Siendo este un tema tan importante, no se puede tratar en unas cuantas líneas, pero con gusto estoy en la disposición de conversar sobre estos y otros temas de la política de Israel, así como sobre el conflicto “palestino-israelí” que dicho sea de paso está en vía de diálogo, con quien lo desee.

* Esta columna fue publicada por primera vez el 29/11/2013 en La Prensa Gráfica

Netanyahu pierde terreno

Por Mauricio González

Encontrar una solución diplomática a la cuestión nuclear iraní es uno de los principales retos que mantiene la comunidad internacional a través del Grupo 5+1 y Teherán, un acuerdo que tiene el potencial de cimentar las bases para la estabilidad en el Oriente Medio durante el siglo XXI. Alcanzar el consenso internacional a través del 5+1 y Teherán –Rusia, Estados Unidos, China, Francia, Reino Unido más Alemania e Irán– pasa por una serie de obstáculos planteados por Israel a través de su primer ministro, Benjamín Netanyahu, y de su canciller Avigdor Lieberman, quien durante este mes volvió al cargo después de renunciar en 2012 para enfrentar un juicio por corrupción y abuso de autoridad.

Para entender las rondas de negociaciones del 5+1 y Teherán hay que poner en perspectiva los fracasos diplomáticos de Netanyahu, que pasan por el acercamiento que Estados Unidos ha vuelto a tener con la República Islámica de Irán después de la crisis de los rehenes en 1980, la apertura mostrada por la Unión Europea a las negociaciones, el apoyo de China y Rusia al país persa. Esta serie de fracasos han sido influenciados por la llegada al poder de Hassan Rouhani a la presidencia de Irán, figura conciliadora que se ha desmarcado de la retórica belicista de su predecesor Mahmoud Ahmadineyad y quien ha entablado simpatías con Washington, que para pesar de Netanyahu han sido bien recibidos por Obama.

A mediados de octubre Netanyahu declaró frente a La Knéset –parlamento israelí– que desconocería cualquier acuerdo al que llegara el 5+1 y Teherán, “la propuesta que se está discutiendo ahora supone un acuerdo pésimo. La comunidad internacional aflojaría las sanciones contra Irán por primera vez en muchos años sin pedirle que desmantele siquiera una sola centrifugadora”; la influencia de Israel en la zona ha sido detenida por industria militar de Irán, país que juega un importante papel en la estabilidad del Oriente Medio, pero que constantemente es atacado y difamado por el “mainstream” occidental con raíces en el lobby sionista. La esencia del pacto del 5+1 y Teherán consistiría en que los iraníes detendrán el avance de su programa nuclear, retrocederían en algunos aspectos que los acerca de tener el arma atómica y estarían sujetos a inspecciones más rigurosas, a cambio la comunidad internacional permitiría el uso pacífico de la energía nuclear y se levantarían algunas sanciones económicas impuestas a la economía iraní. Washington habla de acercamientos con Teherán, pasando por encima del Gobierno de Israel, quien ya no tiene el protagonismo que había logrado con George W. Bush y que no es considerado un interlocutor válido. Lograr un acuerdo definitivo significaría la estabilidad en la zona, pero bajo la lectura ortodoxa lograr un acuerdo significaría el estancamiento de la influencia israelí y una posible guerra en Oriente Medio, que a su vez desencadenaría una guerra generalizada. El principal obstáculo planteado en la tercera ronda del 5+1 y Teherán yace en la negativa francesa de mantener una postura independiente. Las posturas pro israelíes del canciller francés Laurent Fabius impidieron que se alcanzara un acuerdo durante las conversaciones anteriores. Lo cierto es que Israel poco a poco ha ido debilitando sus relaciones con Washington, que en buena medida han sido ocasionadas por la actitud belicista de Netanyahu, que busca arrastrarlos a una guerra continua.

* Esta columna fue publicada por primera vez el 24/11/2013 en La Prensa Gráfica