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El Bitcoin nos acerca al futuro

Por Mauricio González

Desde hace meses atrás se ha puesto en boga el tema del bitcoin, en esencia esta es una moneda virtual con carácter mundial que no está respaldada por ningún gobierno y que no depende de la confianza de ningún emisor. Los bitcoins son utilizados para realizar cualquier tipo de transferencia en internet a través de un “monedero”, denominado así a un software que se aloja en tu computadora o dispositivo móvil que a su vez genera una dirección a la que puedes enviar o recibir transferencias de bitcoins. El “monedero” varía según tus necesidades, diferentes desarrolladores web han creado monederos con varias características, por ejemplo Armory permite guardar tus archivos bitcoins en una memoria USB, SD o disco duro externo con el objetivo de resguardar tus preciadas bitcoins de una conexión a internet que tiene el potencial de ser la puerta para hackers que buscan robar tus bitcoins.

Un elemento interesante del bitcoin es su portabilidad, estos pueden ser archivos almacenados en tu computadora que no pueden ser duplicados y con un código que los vuelve archivos únicos. También pueden ser monedas físicas de metal que puedes obtener en algunos “cajeros bitcoins”, haciendo el cambio de dinero real o bitcoins electrónicas a bitcoins físicas.

El bitcoin permite que no exista ningún intermediario que te cobre por la transferencia, un ejemplo aplicado a la realidad salvadoreña podría verse reflejada en las remesas. Comúnmente alguien en Estados Unidos envía dinero a sus familiares en El Salvador a través de servicios como Western Union que cobran un porcentaje del total remesado por transferencia, con bitcoin no existe cargo por transferencia y se envía de un “monedero” a otro, posteriormente la transferencia puede ser convertida a su moneda local.

Alrededor del mundo algunas empresas permiten recibir pagos en bitcoins, esta tendencia se ha aumentado en Estados Unidos, Canadá y Europa, de acuerdo con el sitio elbitcoin.com . Tú puedes llevar en tu dispositivo móvil tus bitcoins y depositarlo en el “monedero” de un negocio, después que el responsable de la tienda verifica que el depósito proviene de tu “monedero” procede a darte el producto. Entre algunos de los comercios que aceptan bitcoins están panaderías, tiendas de electrónicos y recientemente la empresa Virgin Galactic, especializada en los viajes espaciales.

De acuerdo con la revista Oro y Finanzas en el mundo existen cerca de 200 millones de usuarios de que realizan pagos, transferencias con bitcoins en diferentes volúmenes, una moneda que mantiene gran parte de su potencial guardado y que a finales de 2012 se cotizaba en cerca de $24 y en noviembre de 2013 llegó a la cifra record de $885. Es decir si en 2012 hubiera comprado 5 bitcoins a $120, en 2013 tendría $4,425.

Sin embargo, a pesar de sus beneficios bitcoin esconde problemas relacionados al lavado de dinero y a ser una burbuja. Durante 2013 se desmanteló uno de los mercados negros más sofisticados donde se comercializaba droga, armas, prostitución, asesinatos y todo tipo de ilícitos. El sitio tenía el nombre de “Silk Road” y todas sus transacciones eran hechas a través de bitcoins; al ser una moneda descentralizada no es necesario llenar todos tus datos como sucedería con una tarjeta de crédito, basta con instalar tu “monedera”, comprar bitcoins, transferir o recibir. Esto le abre la ventana a que estructuras del crimen puedan lavar su dinero y reclamarlo en cualquier parte, distribuirlo en cuentas no verificadas, guardarlas en usb y luego transferirlas desde otra cuenta, permitiendo que la transacción sea casi indetectable.

Nuevas formas de interacción económica están surgiendo como una respuesta alternativa al  control de las entidades financieras quienes a través de sus herramientas controlan la economía mundial. La descentralización del bitcoin escapa al control de cualquier banco central y solo estará respaldada por la confianza que nosotros como cibernautas podamos otorgarle, constituyendo un avance en las libertades económicas de cada individuo.

* Esta columna fue publicada por primera vez el 28/11/2013 en MedioLleno.SV

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Hijo, quiero que seas alguien en la vida

Por Mauricio González

Para quienes son estudiantes de cualquier nivel, básico, medio o superior seguramente sus padres mencionaron alguna vez la frase, “hijo quiero que seas alguien en la vida”. Frase que si la leemos entre líneas significa “hijo quiero que estudies, te gradúes, obtengas un trabajo bien remunerado, siguiendo un camino corporativo preestablecido por una empresa para que tengas relativa seguridad económica en tu vida a cambio de la mayoría de tu tiempo y esfuerzo”.

Frases clichés como esa poco a poco están cambiando de significado, es una mentira que si un estudiante es aplicado y obtiene buenas calificaciones en los parciales de la universidad tiene asegurado un mejor desarrollo económico, aunque sí más probabilidades de obtener un empleo. El verdadero desarrollo económico está en la capacidad de innovar y crear. En pleno siglo XXI vales en la medida que puedes aportar nuevas soluciones a un mundo cada vez más hambriento de ideas.

Hoy por hoy cada año se gradúan miles de universitarios alrededor del mundo, por ejemplo en España nunca había existido una población tan educada donde cada vez los jóvenes se gradúan de carreras de pregrado a más corta edad, sin embargo la mayoría no obtiene empleos. En El Salvador el panorama no cambia, universitarios con títulos universitarios no encuentran trabajo formal.

El problema es complejo y pasa por el modesto desarrollo económico del país, sin embargo más allá de eso existen factores inherentes a las relaciones sociales y de la forma equivocada en cómo desarrollamos nuestra concepción de hacer dinero.

Bajo la premisa de “hijo quiero que seas alguien en la vida” estamos programados desde nuestra niñez a subir por el escalafón corporativo, si tenemos suerte. Del colegio al trabajo seguimos un camino previamente trazado hasta jubilarnos, si es que algún día lo conseguimos. Nos sumergimos en el sistema y aceptamos esta realidad como un todo y una verdad absoluta.

Al mismo tiempo adquirimos deudas innecesarias, forzando a que todo nuestro ingreso se vaya al gasto y que nunca ese ingreso se transforme en más ingreso. Debemos comprender que un desarrollo económico cimentado debe pasar de un “quiero ser alguien en la vida” a un “qué puedo cambiar en la vida”.

Estamos en plena revolución informática, nos encontramos en la transición de la era industrial a la era de las comunicaciones. En medio de esta revolución tecnológica, medioambiental, política, energética, alimenticia deberíamos hacernos la pregunta “qué puedo aportar a mi sociedad”.

Hace algunos años un tipo que no pasa de los 30 años de edad creó Facebook; antes de esa red social otros dos estudiantes habían creado Google. Después de Facebook otras personas han desarrollado diferentes productos web como Waze, WhatsApp, Twitter, entre muchas más. Ahora esos productos valen miles de millones de dólares.

Algún pesimista podría decir, “eso es en Silicom Valley, una realidad diferente a El Salvador”. Podría ser diferente en cuanto a escala, pero en El Salvador en los últimos 5 años han surgido productos web exitosos como MedioLleno, Happy Punk Panda, Diario La Página, Alertux, etcétera.

La indolencia de muchos jóvenes salvadoreños y su percepción inamovible en la forma de cómo obtener dinero no solo los estanca personalmente, sino que también a la economía local en algún grado.

Mantenemos una percepción tercermundista de cómo hacer dinero, “cuidando el trabajito” y olvidando que en la calle es donde están los verdaderos millones de dólares. Cuidamos lo poco que tenemos y no vemos más allá de nuestras narices. Los jóvenes salvadoreños de la actual generación somos más educados que nuestros padres, somos más estudiantes, licenciados, doctores, ingenieros, algunos ya con maestrías u otros estudios de postgrado.

¿Por qué no cambiamos la forma de obtener dinero? Por qué no implementamos nuestras ideas y ayudamos al desarrollo económico de El Salvador, despojándonos de esa actitud corporativa, aduladora y negativamente competitiva. Planteamiento que será posible solo cuando recordemos que “el subdesarrollo en buena medida es mental”.

* Esta columna fue publicada por primera vez el 18/07/2013 en MedioLleno.SV

Transparencia y las calificadoras de riesgo

Por Mauricio González

Las agencias calificadoras de riesgo –rating companies- son empresas financieras de carácter privado que valoran la solvencia presente y futura de un país o de una compañía que emite cualquier activo de tipo financiero. Califican AAA como excelente, B regular y C como bono basura. En la actualidad existen alrededor de 75 agencias de calificación a nivel mundial, solo 3 de ellas dominan cerca del 95% del mercado. Estas son las estadounidenses: Standard & Poor’s, Moody’s  y Fitch Ratings, según DW-TV.

Estas compañías emiten juicios y valoraciones sobre las deudas soberanas de los países a partir de sus criterios institucionales, durante los últimos años han rebajado la calificación de varias naciones europeas, entre ellas figuran Grecia, Irlanda, España y Portugal. Según mi opinión, dichas acciones, entre otras, han provocado la aceleración de la crisis económica en esos países.

No obstante, este tipo de agencias calificadoras son necesarias para la economía, debido a que ofrecen cierto nivel de certidumbre a los inversionistas de que la empresa o país será capaz de afrontar el pago de la deuda y sus consiguientes intereses. El problema de estas instituciones radica en la forma dispar en que aplican sus parámetros de clasificación. En un ejemplo mostrado por la DW-TV se explica que si se toma el endeudamiento y productividad económica per cápita en Portugal debe juntarse un 93% de su productividad económica para el pago de sus deudas, mientras que EUA debe reunir un 92.5%, también para pagar sus adeudos. La diferencia es que la solvencia de Portugal es cuestionada con bajas calificaciones por parte de las agencias, entretanto las notas de EUA siguen siendo buenas a pesar de su déficit fiscal.

En otro ejemplo sucedido en 2008, un mes antes que colapsara Lehman Brothers, las agencias calificadoras estadounidenses le otorgaron una nota de “A”, como lo informa el siguiente informe de IESE insight.

Estas compañías han emitido concejos contradictorios, por un lado dicen que tienen que ahorrar, frenando así la actividad económica. Por otro critican el freno de la actividad de la economía y bajan su calificación. La solución de este problema se encuentra en la creación de nuevas agencias de calificación que rompan con el oligopolio estadounidense.

 Además, estas agencias ofrecen al público una apariencia de objetividad y la ilusión que sus cálculos están apoyados en bases científicas. Pero en realidad sus valoraciones a veces están fundamentadas en juicios arbitrarios que benefician ciertos intereses. Cabe mencionar que las normas internas de calificación son confidenciales y no permiten ningún control por parte de los gobiernos, como lo asegura DW-TV.

Alemania, a través de su Canciller Angela Merkel enfatizó durante 2011 que no debería dárseles demasiada importancia a las valoraciones que hacen estas compañías  y sugirió la creación de una agencia europea que tenga como objetivo compensar el dominio que ahora es ejercido por EUA, como lo explica la siguiente publicación de ABC.

Iniciativas similares deberían ser propuestas por los países latinoamericanos con economías fuertes como Brasil, Chile, Argentina con el fin de no depender de juicios y valoraciones que emiten agencias que a todas luces defienden la economía estadounidense y así, en la medida de lo posible escapar de su área influencia en pro del fortalecimiento económico real de América Latina.

* Esta columna fue publicada por primera vez el 10/01/2013 en MedioLleno.SV

No te dejés enganchar por los bancos

Por Mauricio González

Taco del seguro social, carta de la empresa, DUI, NIT, record crediticio correcto, ¡fan! Su préstamo ha sido aprobado; ¡poing! pagará una cuota de $106 mensuales por 4 años para pagar un préstamo de $4,600 al 14% de interés si todo sale de la forma planeada, sino…

No sé ustedes pero yo siempre he sido de la idea que hay que vivir conforme a las capacidades económicas que cada uno tiene, quién no ha querido comprar el último celular, una computadora con 100 Gigas de RAM, un televisor LED 3D de 75 pulgadas, una jeans de $200, el Mac Station 10 Gold, comer todos los días en el Sheraton y una infinidad de cosas; en realidad adquirir artículos y servicios no es que sea malo; el problema radica en el endeudamiento y las capacidades económicas reales que tiene cada persona.

Ya vienen las festividades navideñas, compra hoy y paga durante los próximos tres años, y poco a poco cada persona económicamente activa va acumulando una enorme deuda a causa de “artículos relleno”, que posteriormente causan crisis familiares y un sinfín de problemas. Una deuda irresponsable que inevitablemente nos dirige a los bancos.

Los bancos en El Salvador ofrecen diferentes tasas de interés en los préstamos, estas rondan el 13%, no obstante si usted deposita su dinero en los bancos en una cuenta corriente obtiene míseros intereses del 0.1%, si deposita de $1 mil en adelante puede tener intereses del 2%, es decir, usted les presta dinero para que ellos inviertan en una serie de instrumentos financieros para sacar más utilidades de su dinero y a usted solo le dan 0.1% o el 2% de interés, este no es un dato que me lo invento, puede consultar en las tasas de interés de un famoso banco. En el lenguaje económico se llama “ser exitoso”, pero en términos coloquiales eso se llama “usura”. Y se convierte en usura si todo sale según lo planeado, sino prepárese a recibir insultos, llamadas en la madrugada, visitas sorpresa a su casa u oficina de los “gestores de cobro”.

Los bancos se han establecido como entidades empresariales que buscan tener el mayor lucro posible a costa de la población, su impacto en la vida de las personas es innegable, sin embargo son estructuras verticales y antidemocráticas, puesto que estas no piden opinión a la ciudadanía en temas que los involucran directamente, y en raras ocasiones estos son regulados por los Gobiernos.

Tarjeta de crédito, préstamos bancarios, ¿los utilizas de forma responsable? o son meros instrumentos esclavizadores de tu vida. ¡Hey que original me veo! Sacando la credit card para invitar a mi novia a cenar, los meseros me ven, todo mundo me respeta, el mundo está a mis pies. Esperáte cuando llegue el estado de cuenta, y todo tu pisto te lo hayas gastado en cenitas. Ni tu novia va querer saber de vos.

El ahorro es un valor escasamente cultivado en una cultura capitalista, el eslogan es que las cosas tienen que ser ya, no hay mañana, es ahora o nunca, “porque la vida es hoy”. Hemos perdido la paciencia de cultivar las cosas poco a poco, con esfuerzo y dedicación.

* Esta columna fue publicada por primera vez el 14/11/2012 en MedioLleno.SV

Gobierno no controla alzas en petróleo

Por Mauricio González

De cara al sustancial incremento de los combustibles que experimentó todo el país el pasado martes escuché diferentes reacciones que culpaban al Gobierno, especialmente al Ministerio de Economía (MINEC) y el Ministerio de Hacienda (MH) sobre dichas alzas.

Señalamientos que son hechos con el objetivo de buscar un culpable en medio de un descontento generalizado que se traduce en un alza de precios en las diferentes actividades económicas y por consiguiente un encarecimiento en el poder adquisitivo de los ciudadanos.

Sin embargo, hay que caer en la cuenta que El Salvador establece los precios del petróleo en base al mercado internacional de hidrocarburos. El petróleo al igual que cualquier otro producto comercial se rige bajo el principio de la oferta y la demanda, es decir, a medida aumenta la tendencia del consumo el precio del petróleo sube y si la demanda baja también lo hace el precio.

Las principales variables para que el precio del petróleo fluctúe son la capacidad de producción de los países productores; la capacidad de consumo de los países consumidores que en el caso de El Salvador es mínimo en relación a otros países; y por último la situación política y económica de los productores. Todas estas variables dan como resultado el precio final que se nos vende en los centros de servicio.

No obstante a dicho precio hay que sumarle los impuestos, que para El Salvador son $0.20 de FOVIAL, $0.10 de contribución para subsidio de transportistas, $0.16 para el Fondo de Estabilización y Fomento Económico (FEFE) y el 13% del Impuesto al Valor Agregado (IVA).  Impuestos que son similares en todos los países centroamericanos.

Alguien podría sugerir quitar los impuestos, sin embargo dichos impuestos contribuyen al mejoramiento de las vías públicas, obras o remiendos que en muchas ocasiones no son visibles por los conductores pero que a empujones se van realizando. El único punto que discrepo con el Gobierno es el subsidio a los transportistas que en realidad significa un incremento efímero del precio, puesto que el grueso del precio del petróleo depende del exterior.

El Salvador es un país pobre, en la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM) realizada por la Dirección General de Estadísticas y Censos (DIGESTYC) la tasa de pobreza afecta a casi 4 de cada 10 hogares salvadoreños, 38.0%. El país no cuenta con recursos petroleros y que nuestra soberanía se encuentra sometida a los países productores y al mercado internacional, por lo que no es válido buscar culpables dentro de nuestras fronteras.

Antes de acusar a los Gobiernos por las alzas en el precio del petróleo cuestiónese si el actual modelo energético mundial es sostenible a largo plazo, tome en cuenta que en este momento la población china es de 1,300 millones de personas, en Brasil de 197 millones y en India 1,200 millones; todas estas personas demandando energía, sin tomar en cuenta Estados Unidos y la Unión Europea que han sido históricamente los países que más energía consumen por persona.

No hay que ser adivino para conocer que en los próximos años el precio del petróleo experimentará fuertes subidas en el país, no solo porque no somos productores, ni por la enorme demanda de las economías emergentes, sino porque el petróleo es un recurso no renovable que tenderá a desaparecer en el presente Siglo XXI.

* Esta columna fue publicada por primera vez el 09/08/2012 en MedioLleno.SV