Guerra y economía están hilvanadas

Por Mauricio González

Históricamente la causa de la I Guerra Mundial se vendió de una forma simplista, como el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria. No obstante, las verdaderas causas surgieron por las disputas económicas entre el entonces imperio alemán junto al austro-húngaro, contra elimperio británico y, por consiguiente, sus aliados occidentales.

Recordemos que a finales del siglo XIX y principios del XX la industrialización europea había alcanzado nuevos desarrollos tecnológicos jamás vistos en la historia de la humanidad.

En dicho contexto, el imperio alemán, de la mano del Kaiser Guillermo II y de su segundo reich, se consagró como potencia industrial y ello sirvió para impulsar la economía alemana, la cual pudo llegar, establecerse y controlar mercados que antes estaban en manos del imperio británico, entre otros sucesos que bien pueden investigarse, entre ellos leyendo al historiador Eric Hobsbawm, que recomiendo.

Desde un punto de vista estrictamente histórico, Estados Unidos y sus aliados necesitan alimentar su industria con petróleo barato para así reactivar su alicaída economía. Objetivo que solo lo lograrán obteniendo el control estratégico del petróleo de Oriente Medio.

Otro aspecto fundamental para comprender las guerras impulsadas por occidente desde el 11-S es la reactivación económica a través de la producción en masa de armamento y todo lo que implica una cadena de suministro para el ejército en tierra, mar y aire.

El Estado subcontrata a las empresas armamentistas, empresas productoras de alimentos, suministros, accesorios, botas, uniformes, etcétera, para que estas contraten nuevos trabajadores, ganen dinero, lo gasten en otras empresas y así continúe el ciclo del dinero.

Esto da como resultado una floreciente economía a costa de la guerra y de todo lo que esta implica.

Las guerras no suceden de la noche a la mañana, no se debe tratar de entenderlas a través de argumentos simples como la lucha del bien contra el mal, el que viola los derechos humanos y el que los respeta.

Dentro de las guerras van implícitos una serie de elementos que las complejiza.

China ahora es la floreciente potencia económica mundial y junto con Rusia mantienen afianzada una buena posición en Oriente Medio. Empresas estatales chinas y rusas controlan pozos de petróleo en la zona, de allí procede la negativa, en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU, de desautorizar a la OTAN para que bombardee Siria.

Ambas potencias han echado mano de todo su poder para impedir el bombardeo a Siria, puesto que ese país es la antesala de Irán y del control total del petróleo de Oriente Medio.

Una posterior invasión al país persa (Irán) supondría el control del estrecho de Ormuz, yugular del petróleo que tanto necesita Occidente para reactivar su economía con recursos baratos. Acciones que afectarían la economía rusa y china.

No hay que ser adivino para prever en el futuro una serie de roces diplomáticos que podrían desembocar en las armas, el pasado 27 de noviembre se tuvo una escalada de tensiones entre China y Estados Unidos, cuando dos bombarderos estadounidenses B-52 volaron sobre las islas Senkaku, que China ha reclamado en su mar Oriental.

En términos locales esta situación nos traería un grave incremento en los precios del petróleo y por consiguiente en la energía eléctrica, alimentos, transporte, entre otros.

* Esta columna fue publicada por primera vez el 19/01/2014 en La Prensa Gráfica y republicada en MedioLleno.SV

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