Hablemos mandarín

Por Mauricio González

La política exterior ya no se concibe como hace 30 años, el gran epicentro del poder político está siendo desplazado, no por el creciente, sino por el ya establecido Imperio Chino.

El pasado 14 de diciembre la sonda espacial Chang E III llevó a la Luna el vehículo de exploración teledirigido YuTu (Conejo de Jade), de acuerdo con información de la agencia estatal china Xinhua. Acción que no hace más que corroborar el desarrollo tecnológico que mantiene el gigante asiático y sus ansias por ocupar dentro de los próximos 50 años el poderío geopolítico en el planeta.

No obstante su proyección no se limita a la tecnología espacial, en el campo militar ha dado grandes avances que lo sitúan como uno de los países con más desarrollo armamentístico. El pasado 13 de diciembre, según información del portal ruso de noticias Ria Novosti,  un buque de guerra chino intentó detener un crucero misilístico estadounidense, provocando así tensión que pudo estallar en un enfrentamiento entre ambas embarcaciones. Esta acción se desarrolló cuando el crucero estadounidense se encontraba en el Mar de China Meridional en las cercanías del portaaviones chino Liaoning, fue entonces cuando el buque de guerra, también chino, salió al paso para impedir continuara su trayecto. Al final ambas embarcaciones tuvieron que realizar maniobras para no colisionar. Este no es más que un breve ejemplo para mostrar cómo se recalienta la zona del Mar Meridional de China y que no solo involucra a Estados Unidos, sino a Japón, las dos coreas, Filipinas y Australia.

Esta serie de roces también tuvo una escalada durante el pasado 27 de noviembre, cuando dos bombarderos estadounidenses B-52 volaron sobre las islas Senkaku en el Mar Oriental de China sin informarle a Beijing, además la principal aerolínea de Japón, Tokio Airlines, ha estado sobrevolando la zona que una semana antes Beijing había declarado “espacio aéreo de defensa del mar de China” y había advertido que tendría la potestad de derribar naves que ingresaran a su espacio aéreo.

La Islas Senkaku son el punto de inflexión entre China y Japón, estas islas están deshabitadas por humanos, sin embargo son un punto estratégico para proyectar el poderío militar, es decir, pueden servir como bases, con radares, puertos, aeropuertos sin necesidad de mantenerlos en territorio nacional chino o japonés, evitando así daños bélicos en un hipotético conflicto. Servirían de punta de lanza de cualquier guerra. Además esta serie de roces pasan por una lectura mucho más profunda que se relaciona con la medición de fuerzas y de conocer quién es la potencia en la zona.

El eje, Estados Unidos, Corea del Sur y Japón, quienes realizan de forma periódica maniobras militares conjuntas, se ha visto seriamente amenazadas por el poderío militar chino que ya reclama presencia absoluta en la zona de las Islas Senkaku. Sumado a esto, su principal aliado militar, Rusia, le reclama a Japón soberanía sobre las Islas Kuriles, zona de gran riqueza en hidrocarburos.

A través de la historia humana varios imperios han florecido, se han establecido y han decaído, los humanos apreciamos la realidad con una óptica histórica muy estrecha, porque los períodos de tiempo en que los imperios siguen esos tres pasos pueden abarcar varias generaciones. Lo cierto es que para bien o para mal China ahora reclama ser la nueva potencia hegemónica mundial.

* Esta columna fue publicada por primera vez el 26/12/2013 en MedioLleno.SV

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