¿Cuál Independencia?

Por Mauricio González

“En el mes de la independencia hay que dar gracias por vivir en un país libre y democrático”, esa frase parafraseada es una de las que recuerdo que constantemente repetía el padre Darío Herrera, sacerdote salesiano quien era el encargado, en ocasiones, de presidir las formaciones de alumnos durante las mañanas en un colegio de Santa Tecla.

En su buena fe –que así quiero pensar-, omitía toda una serie de factores sociales para llegar a la conclusión que “vivimos en un país libre”. Palabras vacías que en la mente de los niños se va absorbiendo como una realidad. Y es que desde la escuela inicia un adoctrinamiento histórico, adoctrinamiento perverso, mal sano que transforma una independencia mezquina y separatista, en una realidad cristalina e inmaculada.

¿En El Salvador vivimos en verdadera independencia y libertad? independencia de no estar sometidos a la Corona española talvéz, pero sí de la corona financiera, esa que genera escondrijos  incrustados en las zonas más exclusivas del país; independencia cuando en nuestra patria se utiliza otra moneda; soberanía cuando nuestra economía depende fundamentalmente de las  remesas que envían inmigrantes salvadoreños desde otros países; independencia financiera cuando la banca está privatizada; independencia energética cuando dependemos de los países productores.

Libertad para estudiar lo que nuestra vocación así lo exija sin que el dinero sea un obstáculo; libertad para instalar un negocio sin que te extorsionen; libertad que no te permite salir a las nueve de las noche en las zonas populares; libertad que les permite a los ancianos recoger latas de la basura; libertad que les permite a los niños ser dragones en la esquina del semáforo.

También esas libertades políticas en El Salvador que cimientan la democracia; como la libertad de elegir representantes políticos cada par de años aunque no nos representen; independencia para desarrollar una política exterior propia sin que se mueva al compás de Washington; soberanía alimentaria cuando nuestras tierras no producen los alimentos necesarios para sustentarnos; libertad en salud que te permite morir en el hospital Rosales; libertades que permiten menospreciar a una persona por sus características indígenas.

El verso neoliberal dice que la independencia te brinda la libertad de elegir el modelo de celular que más te guste; el modelo de carro que más se acople a tu forma de vida; libertad para endeudarse con el banco que mejor te plazca; libertad para utilizar la tarjeta de crédito en el establecimiento que desees; libertad de comprar en la tienda de moda que prefieras; independencia para leer las noticias del medio de comunicación que prefieras, sin importar que exista sesgo informativo que responda a otros intereses.

Libertad, independencia, soberanía, son palabras que históricamente nos han quedado grandes a los salvadoreños. Marchar, cantar el himno, declamar la oración a la bandera son elementos accesorios; la verdadera libertad, independencia, soberanía y amor a la patria se demuestran con dignidad nacional.

* Esta columna fue publicada por primera vez el 20/09/2012 en MedioLleno.SV

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